Fiesta de los concheros: bella y conmovedora síntesis del sincretismo mexicano
Conforme me acerco a la iglesia, en diferentes ritmos y planos, comienzo a oír los tambores, caracoles y conchas. Se amontonan los sonidos: ¡elotes, elotes! Bom-bom. ¿no quiere mango o jícama con chile? Bom-bom. ¿Qué le servimos güerita? Bom- bom. Tenemos enchiladas y guajolotes. Bom-bom. Tamales buñuelos y atole. Juguetitos y algodones rosas y azules. Sombreros con diamantina roja y verde: “viva México”. Hotdogs. Pan de muerto que hoy no se llama de muerto. Sopes. Hamburguesas. Tacos al pastor. ..
Los olores se disuelven en el incienso de mirra. La gente rodea los grupos de concheros que están por todos lados; decenas de ellos. Cada grupo tiene su espacio, su vestimenta y ritual. Penachos coloridos, enormes; caballeros tigre, águila o venado; niñas de tres años y mujeres de sesenta y cinco. Total abundancia y saturación: las frutas en las ofrendas, la banda que toca las mañanitas a la Santa Cruz; telas bordadas y brillantes, joyas multicolores. Estoy envuelta en capas; alejada e hipnotizada. A la vez, integrada a un grupo que no me parece extraño. No hay danzantes, público y vendedores, sólo somos todos, tan cómodos en este caos lleno de vida…
La fiesta de los concheros en conmemoración de la Santa Cruz que se lleva a cabo del 12 al 15 del septiembre en Querétaro, es una bella, conmovedora y emocionante síntesis de la identidad y el sincretismo mexicano. Se celebra en lo que fuera el Cerro del Sangremal, mítico lugar fundacional de la ciudad de Querétaro en donde se edificó la iglesia de la Sta. Cruz, primera sede de la propaganda fide en México. De aquí salió Fray Junípero Serra en su peregrinación hasta California. Es este el lugar en donde se dan los árboles cuyo fruto es una espina en forma de cruz que se rehúsa a crecer en otro lugar.
En 1531 decíamos, aquí se fundó Querétaro cuando Santiago Matamoros se apareció para vencer a los indígenas. Digo que era Santiago Matamoros porque su aparición fue igualita a la que hizo en España en el año 844 cuando el rey Ramiro I de Asturias se enfrentaba a las tropas musulmanas de Abderramán II. Ya que el rey tenía una gran desventaja numérica, “Santiago se apareció espada en mano a lomos de su famoso caballo blanco repartiendo tajos entre los infieles” (peregrino.com). Casi 700 años después, reaparece en nuestra historia dando origen a Querétaro y por ello se queda en el escudo de la ciudad, así… tal cual como se apareció: ataviado con ropa militar, montado en su caballo blanco con una espada en una mano y el estandarte de la realeza en la otra. El escudo se completa con un sol oscurecido coronado por una cruz y con una vid cargada de uvas además de espigas de trigo; lo que simboliza la fertilidad de la tierra queretana.
De acuerdo con el historiador José Félix Zavala, a quien se puede leer en eloficiodehistoriar.com, la fiesta de la Cruz se celebra debido a la recuperación de la Santa Cruz por el emperador Heraclio en 614. Dicho emperador la rescató de los persas que la habían robado de Jerusalén.
Félix Zavala nos da también detalles de la fiesta de los concheros:
Al grito de “El es Dios”, los círculos de danza chichimeca, desde sus respectivos adoratorios, después de haber oído “La Palabra”, comienzan a ensayar la danza, actitud que inicialmente se pensó impecable, para la cual hay que someterse con absoluta obediencia a la guía de la jerarquía, responsable del grupo, a preparar el espíritu de los instrumentos y los trajes para el gran acontecimiento que dará principio la noche del 12 al 13 de septiembre. La Velación.
El historiador explica con detalle lo que pasa en cada parte de la celebración, la forma de prepararse y las jerarquías que existen entre los concheros. Incluye además, testimoniales:
“Mi abuelo me decía que había que venerar a la serpiente y que en todo el Cerro del Sangremal, había cuevas en donde ellas habitaban, que eran dioses a los que había que hacerles invocaciones, lo mismo que a la fertilidad, la Madre tierra. También me decían mis parientes viejos, que había que rendirle culto a todos los animales que contribuyen al sustento. Todo esto forma parte de un solo y único conocimiento”. (eloficiodehistoriar.com).
Alguna vez una alumna extranjera me dijo que no entendía por qué veíamos como “mágico” el sincretismo. No cabe duda que tenía razón pues ella lo observaba desde la violencia, la dominación, el abuso y el imperialismo cultural y religioso de los españoles. De ahí, se derivaría el México nacido de la violación al que alude Octavio Paz.
No lo niego. Pero para mí, el sincretismo, en su, reducida-ya sé, acepción de “sistema en el que se concilian doctrinas diferentes” es una forma de ser y vivir más allá de lo vistoso, colorido u original de las fiestas sincréticas: constituye la posibilidad de abrazar la fusión, los opuestos, lo moderno y lo antiguo, lo mexicano y lo de fuera. Implica entonces el compromiso de no ser sólo bien orgullosamente mexicano el 15 de septiembre sino de buscar un lugar y una voz para todos los que representamos cada una de las diversas voces del México sincrético.
Para ver una crónica visual: galería de nohemundi






Soy fan de ti y de tu vida
de tus rizos, de tu alma
de tus ojos que la vida bella
y lo bueno de las almas
y de mi corazón
Soy fan de tu fuerza
con la que re-creas la vida
hilvanando los retazos con
tus manos, tus letras y tu lente
Soy fan de tu vida…
amo la vida recreada en ti
chinita hermana mia
como te gozo también en tu creación!!
gracias por tu blog
Connie