Lo llamo “mi tortuguita” porque sus piecitos y sus manitas son grandes y en los primeros días cuando lloraba mucho, sólo se dormía recargado sobre mi corazón, como abandonándose… parecía que yo tenía una tortuguita: su cabecita, su escaso cuello, su espaldita como un gran caparazón.
Su primera madrugada durmió así y será inolvidable. Tenerlo así es ahora una de las cosas que más disfruto en la vida. No hay nada que pueda describir ese sentimiento y aún el embarazo me parece ahora sólo un concepto, una idea cuando siento ahora lo que me inspira Andrés.
Alex y yo hemos pasado una semana maravillosa que hemos podido compartir juntos casi todo el tiempo. No conozco un papá como él y me siento afortunada como mujer, como madre.
En fin, aprendemos a cambiarlo, a bañarlo, a entender su humor, a empezar sus rituales, a disfrutar los cambios de cada día.
Andrés es un niño dormilón, muy dormilón; pero vivaracho también. Cuando llora lo hace con mucha energía. Le molesta de sobremanera el frío y esperar un segundo para comer. Es capaz de quedarse en silencio y a su manera, con lo que alcanza a ver, observar. Mira fijo cuando le hablas o le cantas. Y… ” es sus manos”. Sus manitas finas y estiradas, frías, frías… puestas en mil posiciones cuando duerme, e increíblemente (al menos para mí) cuando intenta agarrar su mamila.
Estamos muertos de cansancio y no puedo creer como todo el día se va entre las mil actividades que requiere su cuidado. A veces estoy super sentimental, me conmueve cualquier cosa, me irritan otras con facilidad y el viernes, después de un día de salir del hospital quería regresar y que me resolvieran tdo como cuando estuvimos ahí, je je. Me sentí agobiada, sobrecogida, incapaz de poder con todo… sobrellevar los dolores y los impedimentos que causa la cesárea, atender al bebé al mismo tiempo, etc. Pero tengo a Alex y adoro su paciencia. Y para los dos… no hay nada en la vida como Andrés. Embelesados, asombrados, enamorados de él y siento que más de nosotros, el asomo de una sonrisa, los ojos cada día más abiertos, los pucheros y las mil posiciones para dormir de Andrés son… plenitud.
La primera semana de Andrés.
•Diciembre 22, 2009 • 4 comentariosEl viaje de la vulnerabilidad
•Diciembre 2, 2009 • 4 comentariosFue en un divertido e inusual baby shower que Tere nos organizó a Alex y a mí en donde primero le empezamos a escribir a Andrés. Tere nos pidió a todos escribirle una carta de bienvenida.
Yo le mencioné al pequeño Andrés dos cosas principalmente: que esperarlo había sido el mejor viaje de mi vida. También le hablé muy someramente sobre la vulnerabilidad y la valentía. Todo el embarazo esos dos temas me han dado vueltas por la cabeza.
Para mucho de lo que yo puedo “medir” de la vida usaría la metáfora de un viaje porque es de las cosas más conocidas y cercanas a mi corazón. Un viaje nunca implica sólo lo bonito. Alguna vez escribí en “intersticios” sobre el significado de los viajes. Un viaje está lleno de lo desconocido, inesperado, de aventuras que luego serán resignificadas, de momentos de miedo, de otros de pánico, de otros de total éxtasis y de plenitud.
Este viaje empezó hace mucho, con el cuestionamiento “mental” sobre si “pagarle a la vida con vida” o no. Siguió con mi sensación en algún momento de que eso no era para mí aunque nunca pude contestármelo de fondo, siempre dudaba. Supongo que la semilla de la maternidad estaba ahí. Siguió mucho después con la maravilla de sentir en Alex una familia, de querer formarla con él… Hubo que vencer la idea de “mi edad” o de si podría o no, los miedos a los riesgos del embarazo, a estar en cama, a deprimirme, a la pérdida…
pero no fue tan consciente tal vez. Un día el momento llegó y dije sí y Alex dijo sí. Andrés fue concebido milagrosamente casi en cuanto dimos ese sí. Digo milagrosamente porque ahora que veo todo el proceso, no deja de parecerme un milagro hospedar vida, alimentarla, ser coprotagonista, ser merecedores…
Un viaje de montaña rusa. No me parecerán románticos los ascos y náuseas por más relativos que les parezcan a la mayoría de las madres que dicen que “no importa y que se te olvidan”. Yo sólo de recordarlos, me vuelvo a marear y no creo olvidarlos nunca. Por tres meses y medio me sentí como dueña de mi cuerpo a medias, tal cual como subida a esa montaña que continuaba y continuaba… de la que no había manera de bajarme.
Un viaje de lo más conmovedor cuando escuchamos por primera vez el corazón de Andrés. Me estremecí, ninguna imagen de ultrasonido ha tenido ese poder. Un maravilloso encuentro con sus primeros movimientos; una complicidad. A un hijo también se le va conociendo, se le va aprendiendo a amar, a entender. Siento que es así desde el vientre. Andrés es un pateón inquieto que avisa lo que no le gusta.
Estamos a dos semanas del parto. En muchos momentos he tenido miedo, miedo al parto en sí, miedos sobre su salud, sobre la mía, sobre mi libertad, sobre la relación con Alex en el futuro… sobre todo, miedo a la vulnerabilidad. A lo que pueda pasarle a Andrés, a Alex, a mí… a que habrá “mucho más de que preocuparse”.
Reconozco ahora lo miedosa que me he vuelto de adulta, lo controladora que de repente he necesitado ser, lo mucho que me he querido proteger. Pero también me recuerdo valiente y hasta temeraria en mi niñez y adolescencia, me recuerdo viajando sola, de noche o de día con miedo muchas veces, por las callejuelas del Cairo, por una colonia desconocida de Roma, por la “peligrosa” xluch II en Mérida… me recuerdo secándome las manos en cada vuelo después de aquella mala experiencia… pero nunca, nunca, dejando de viajar por ese percance. Me recuerdo como una hermana muy madre a los 9 años de edad, como una prima grande en todo su papel.
y está Alex… su comprensión, su dulzura, su paciencia, su calma, su sabiduría, su amor.
Mi madre dijo alguna vez que aceptar la vulnerabilidad te hace menos vulnerable. Y aún sin ser madre me doy cuenta que no puedes vivir en el miedo sino en la fe, pero un hijo también te hace soltar, darte cuenta de lo muchísimo que no puedes controlar, entregarte a la vida, ser más parte de ella que dominador de ella, jugar su juego, el juego que realmente es, en el que somos pequeños.
Un hijo me parece ahora además del mayor reto de la vida, el mayor aprendizaje, la mayor sorpresa, la mayor ilusión, el mayor acto de valentía, de ceder ante la vida, de aceptarla, de bendecirla y ser bendecido, de aprender a ser verdaderamente libre a través de dejarlo ser y de mostrarle con el ejemplo como vivir la vida con libertad.
alrededor de la vida en 280 días
•Noviembre 19, 2009 • 6 comentariosFaltan más o menos cuatro semanas para que nazca Andrés. Este viaje está por terminar. Empezará otro. Me han pasado tantas cosas que no quiero olvidarlas. Hoy, después de mucho, mucho, mucho… vuelvo a escribir.
Le estoy terminando su cuadernito para escribirle a él. No quiero darle muchas recetas o consejos. De por sí, seré su mamá y siendo maestra, a ver qué le espera al pobre
. Quiero contarle algunas cosas, esbozos… porque nada sustituirá lo que pueda vivir.
El otro día encontré una frase de Albert Einstein (por cierto, me sorprendió mucho que fuera de él). La frase decía: “La vida es maravillosa, no es una casualidad vivirla”.
Andaba yo en el centro y había una feria del libro. Encontré juguetes, libros, pinturas y demás. Me emocionó mucho pensar en todo lo que podrá ir descubriendo poco a poco. Le compré un libro que se llama “Seres fantásticos de la tierra”. Leerá dentro de mucho pero para mí es simbólico. Pensé cómo la fantasía es un mundo entero por sí mismo. Quiero que sea fantasioso, imaginativo, creativo… Recordé mucho a su papá… jugando videojuegos, leyendo, creando historias, inventando canciones. Mi Alex storyteller; su papá vive mucho en su cabeza, en todas sus ideas.
Ah… decía que le estoy haciendo su cuadernito. Hace mucho que no hacía cosas con mis manos. Lo extrañaba tanto… Me di cuenta ahora que lo hice. Las manos llenas de resistol, bordar, cortar, coser, escuchar música mientras tanto…
El cuaderno de Andrés tiene un leoncito en bicicleta en la portada. Me gusta la idea de jugar, viajar, rodar. ¿Qué sabe más a niñez que andar en bici? ¿Qué sabe más a libertad y a descubrimiento? la velocidad, el aire en la cara, los caminos nuevos… por eso le puse ese leoncito en bici. Ojalá sea como su mamá en ese sentido: viajero.
Bueno, que sea como será él. Como su papá, como yo, como ninguno muy probablemente. Que sea él.
Payaso Lagrimitas
•Marzo 17, 2009 • 1 comentario![]() |
| Make a Smilebox slideshow |
- Yo trabajé con Pedro Infante y Jorge Negrete. Me di cuenta que no era mudo.
Cuando le pedí permiso para tomarle fotos, sólo asintió con la cabeza. Después de dos semáforos en rojo, se me acercó y con una voz un poco plana, apacible, clara, me lo contó:
- Yo trabjé con Pedro Infante y Jorge Negrete… allá, hace muchos muchos años.
¡loco!
A veces desde el coche le grita la gente. Pero en realidad es bastante común: sólo se viste de gris plateado y se cubre la piel de pintura del mismo color. Cuando hace su número bajo el sol quemante del medio día, usa lentes oscuros; por las noches ya no.
- Yo recibí dos diplomas de payaso en Morelia; he estado con Alatorre, el de la tele.
No atino a contestarle. No sé si juega y se divierte contándome una mentira que sabe ninguno de los dos creemos. No sé si de verdad la cree…
Su número es muy simple: toma dos o tres naranjas y las lanza. Hace dos sencillos pasos de baile y gira, entonces se inclina un poco y saluda al público tocando su sombrero.
- Dígale a la prensa que venga. Quiero que conozcan más mi trabajo.
¿Cómo cuento su historia? este es su mundo. Su sueño, ser artista…
No dejamos de ser nosotros cuando nos ficcionalizamos. Expresamos lo que soñamos. Nuestros sueños son parte de lo que somos.
Termina su acto haciendo dos círculos de fuego con ambas manos. Es media noche y es todo por hoy.
- ¿Cómo te llamas? Le pregunto.
… sólo soy el Payaso Lagrimitas.
Muestra Internacional de Cine en Querétaro (2009)
•Febrero 24, 2009 • 1 comentarioLa muestra de la cineteca comenzó este 19 de febrero del 2009 y terminará el 8 de marzo. Como cada año, se llevará a cabo en el Cineteatro Rosalío Solano.
Después de leer algunas de las sinopsis y escuchar algunos comentarios, me inclino por estas cintas:
24 de febrero. El arte de llorar en coro. (Dinamarca 2006). Drama.
25 de febrero. Tres monos: No veo, no oigo, no hablo. (Turquía 2008). Drama
27 de febrero. Las flores del cerezo (Alemania 2008). Drama
4 de marzo. Fados. (Portugal 2007). Documental
La visita de la banda (Israel 2007). Comedia.
Las funciones en el Rosalío son 1 p.m., 4 p.m., 6:30 p.m. y 9 p.m.


Últimos comentarios